sábado, 15 de marzo de 2008

¿Qué tal?

El ser humano es egoísta por naturaleza. Tan sólo nos interesamos por nosotros mismos, y cuando oímos los problemas de los demás siempre decimos: "eso no es nada comparadado con lo que me pasó a mí..."

Cuando alguien saluda con un "¿qué tal?" en realidad está preguntando por quedar bien, no porque realmente le interese cómo te va, con lo que espera que le contestes con un simple "bien" para poder comenzar a contar sus problemas, que, por supuesto, son insignificantes comparados con los tuyos.

De hecho parece que nos gusta destacar en las cosas malas. La contestación estándar "bien" al "¿qué tal?", hace que la conversación acabe. Nadie pregunta: "¿y eso por qué?, ¿qué te ha pasado para que te vaya bien?". Sin embargo, si alguien, tras preguntarle "¿qué tal?" nos contesta con un "mal", parece obligatorio conocer el motivo.

Menos mal, que nadie contesta de manera sincera al "¿qué tal?", porque contando nuestros problemas, acabaríamos por aburrir a nuestro interlocutor. Somos egoístas, solo nos gusta escucharnos a nosotros mismos. De ahí el éxito de los blogs. Los blogeros cuentan sus problemas, preocupaciones, experiencias... con la ventaja de que no tienen que buscar a nadie que le sosporte sus tonterías, alguien que a los cinco minutos estaría bostezando. Se desahogan y hablan todo lo que fuera del blog no pueden/le dejan decir. Un blog es un "¿qué tal?" al que no te limitas a contestarle "bien".


"No voy a dejar de hablarle sólo porque no
me esté escuchando. Me gusta escucharme
a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres.
A menudo mantengo largas conversaciones
conmigo mismo, y soy tan inteligente que a
veces no entiendo ni una palabra de lo que digo."

(Oscar Wilde)

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